En nuestro primer post de esta serie de dos, comenzamos compartiendo, la primera reseña de estos beneficios. Es sorprendente, en verdad, la multiplicidad de factores y procesos que se ven favorecidos con una medida tan simple como el consumo de un alimento natural, como el aceite de oliva.
Aquí va, pues, la segunda y última parte de nuestra síntesis.
Disminuye el riesgo de infarto
Minimiza la sensación de acidez gástrica, proporcionando alivio notorio.
Algunos especialistas en nutrición, en coincidencia con médicos de todo el mundo, afirman que el aceite de olica es “pura medicina natural“. En mi opinión no les falta razón y las virtudes de este alimento no se quedan atrás.
Como puedes ver en la imagen, este aceite está presentado en una botella que desafía e invita a probarlo. No sé si compartes conmigo la idea del “misterio” que encierra esta marca y su propio nombre, pero ni tan misterio.. ¡aquí van algunos datos!
Se trata de un aceite filtrado, proveniente de la zona de Badajoz. Es un coupage plurivarietal de aceitunas manzanilla cacereña y arbequina.
Dieta mediterránea y aceite de oliva, dos inseparables, y en el pensamiento de la mayoría verdaderos sinónimos. No es para menos, la dieta mediterránea es de hecho una sabia combinación de alimentos, que aportan al cuerpo, vigor, nutrientes y energía, de la mano de productos sanos y naturales.
En su contexto, el aceite de oliva más que un elemento entre tantos, es un verdadero protagonista. Más aún, lo digo de otra forma: no es posible pensar en la dieta mediterránea excluyendo al aceite de oliva.
Las virtudes del aceite de oliva en la belleza y en la cosmética, alcanzan - como no podría ser de otra forma - a los tratamientos que podemos hacer a nuestros pies. A muchas de nosotras nos ha pasado que aparezcan zonas endurecidas, especialmente a consecuencia de los meses de verano, en que andamos descalzas o con los pies muy expuestos.
Pues bien, no necesitarás cosméticos ni cremas caras. El antiguo y querido aceite de oliva, brinda sus propiedades hidratantes y es suficiente con aplicar unos masajes en las zonas que presenten mayor aspereza (suelen ser talones y laterales) lubricados, por supuesto con dicho aceite.
Los beneficios de los aceites en general, como parte de nuestra dieta, son múltiples. Algunos resultan más saludables en unos aspectos y otros en otras diferentes consideraciones.
Por este motivo, vale la pena dedicarnos a establecer algunas diferencias. Como sabemos, el proceso de obtención de aceites vegetales se basa en la rotura o trituración de las células vegetales, y en la posterior prensada, y filtrado de las mismas, para separar el producto más líquido (aceite) del sólido (mosto).
En los tiempos antiguos, nuestras antecesoras no tenían algunas de las facilidades de la mujer moderna, en lo relativo a su cuidado personal. Lo que hoy llamamos productos de belleza, o en general cosméticos obviamente no existían como tales, excepto, quizá algún perfume.
La madre naturaleza era quien daba los ingredientes para poder elaborar o utilizar productos que contribuyeran a una vida más saludable. Así desde muy temprano se descubrieron, perfeccionaron y transmitieron de generación en generación, los usos medicinales y terapéuticos de las sutancias naturales.
El masaje con aceite de oliva es un caso realmente curioso en la cosmética contemporánea. Por una parte, algunos centros de estética le definen como una práctica revolucionaria (aludiendo a moderna) para mejorar la salud.
Pero como sabemos, por otra parte, los principios en los que se sustenta son tan, pero tan antiguos que sería difícil precisar un origen exacto de la recomendación de su uso. Lo cierto es que el beneficio es doble.
Las virtudes en este sentido, son muchas y las vamos abordando poco a poco. En algunos casos, existen investigaciones serias y fundamentadas, que a través de indicadores preestablecidos demuestran con certeza ciertos beneficios.
Pero lo curioso es que en otros casos, estos beneficios han sido y son ampliamente conocidos por lo que podríamos llamar “sabiduría popular”. Ambas fuentes suelen ser confiables para nosotros, y en éste último caso, más de una vez se subraya la necesidad de establecer protocolos que de alguna forma demuestren científicamente “lo que todos sabemos”.