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Jabones y Aceite de Oliva
Fabricar jabón con aceite de oliva es uno de los saberes
guardados por los pueblos cuya identidad está marcada
por la cultura del olivo. Ya las Ordenanzas
Municipales de la Villa de Baena del siglo XV,
regulaban los cuidados con los que había que obrar para
la fabricación de jabones:
"Otrosí que sea obligado a hacer buen xabon de buen
azeite a vista de los dichos señores justicia E
diputados y de buen color y bien cozido y que se abaste
de ello cada dia sin le faltar ..."
Hervido con cenizas, el aceite de oliva ha sido la base
ideal para la preparación de excelentes jabones desde
los orígenes de la historia de la colada.
En
la vida doméstica continuan elaborándose jabones,
aprovechando para ello los restos del aceite de oliva
una vez que éste se había usado para las frituras de
cocina. Mezclado con sosa cáustica se obtiene un jabón
muy utilizado en la limpieza del hogar y las coladas
domésticas.
Más recientemente
jóvenes emprendedores han comenzado a desarrollar una
amplia gama artesanal de jabones, geles, cremas y otros
productos
naturales con aceite de oliva.
La ciencia médica enseña que muchos procesos
dermatológicos se ben beneficiados de la ingesta de
aceite de oliva en la dieta. La riqueza en vitamina E
del aceite de oliva le convierte en un eficaz aliado
para evitar el envejecimiento facial. Igualmente el
aceite de oliva hidrata la piel al tiempo que la protege
de factores ambientales externos (frío, calor, viento
...), mantiene la elasticidad de la piel y constituye un
alivio para heridas y lesiones.
Proceso artesanal para
hacer jabón
Fabricar jabones
en casa es sencillo, bien sea para la limpieza del cutis
porque resultan muy cremosos y nutritivos o para lavar.
Una precaución básica es la de usar guantes de goma para
evitar el contacto de la sosa con las manos y también el
no usar jamás recipientes o utensilios de aluminio o de
estaño. Estos al corroerse desprenderían vapores
dañinos.
Si se trata de fabricar jabones de tocador para el cutis
y el baño, deberá emplearse un aceite virgen de buena
calidad.
Si es para limpieza de prendas, pueden aprovecharse los
aceites que se han utilizado en la cocina, una vez que
no sean aptos para el consumo.
El buen jabón se caracteriza por una saponificación
perfecta, no ha de dejar residuos en el agua, ni
sustancias sin disolver. Debe ser una pasta firme,
untuosa al tacto y homogénea.
Cómo hacer jabón a partir del aceite:
1. Se
toma un kilo de sosa cáustica y se disuelve en seis
litros de agua, dentro de un recipiente que no sea de
estaño ni de aluminio.
2. Cuando
ha terminado de deshacerse se van incorporando poco a
poco seis litros de aceite, previamente colados, sin
dejar de dar vueltas con un palo.
3. A
medida que va pasando el tiempo, y sin dejar de remover
siempre en la misma dirección, se irá solidificando,
hasta alcanzar un punto semejante a la mayonesa casera.
Sabremos que el jabón ya está listo cuando saquemos el
palo limpiamente, sin que queden restos de la pasta
adheridos a él. Este proceso puede acelerarse si
colocamos el recipiente, una caldera, al fuego. El jabón
así obtenido tendrá mayor calidad.
4. Volcaremos
entonces el jabón en un recipiente y lo dejaremos
endurecer uno o dos días. Pasado este tiempo, cortaremos
el jabón en cubos del tamaño que deseemos y los
dejaremos orearse unas horas
Sobre esta regla básica, hay
variantes según las zonas, como por ejemplo añadir un
puñado de sal, de harina, o unas gotas de añil para
darle color azulado.

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