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Distintas cuestiones a tener en cuenta , en el cultivo
del olivo :
El abono
El
abono primaveral suministra al olivo las sustancias y
los minerales necesarios, rectificando la relación de
los contenidos en el terreno o integrándolos. Se estima
que 1 quintal de aceitunas consume del subsuelo, de
media, 900 g. de nitrógeno, 200 g. de anhídrido
fosfórico y 100 g. de potasio. La época, la calidad y la
cantidad del abono dependen del terreno, de la
exposición al sol y de muchas otras variables. Antiguo y
efectivo, es el empleo de los abonos orgánicos
(estiércol) qué pueden aportar nitrógeno, fósforo,
potasio y muchos otros micro-elementos.
A
principios del Siglo XX, los residuos de pueblos y
ciudades eran reciclados para abonar y fertilizar los
olivares. La recogida y el transporte hasta a las zonas
olivareras se hacía con animales de carga; era regulado
por acuerdos y concesiones de contrata.
La
lucha contra la mosca aceitera
La
mosca aceitera (Dacus Olei) representa el principal
peligro y, algunas veces, este insecto llega a destruir
totalmente la cosecha, tanto en calidad como en
cantidad. Esta mosca está presente en todas las zonas
del planeta dónde existen plantas salvajes o labrados
pertenecientes al género Olea, en las zonas ribereñas
del Mediterráneo, en África meridional y oriental y en
Asia (hasta a la India). En un sólo año pueden
desarrollarse hasta a 7 generaciones cada vez más
numerosas: de los huevos depuestos en las aceitunas
salen larvas que se alimentan de la pulpa y la perforan
para volar afuera. En los años en que el frío invernal,
las temperaturas altas veraniegas o los predadores no
limitan suficientemente el número de las moscas, en la
época de la colección cada aceituna puede presentar
numerosos agujeros y galerías que la hacen inutilizable
tanto para la mesa como para la producción de aceite. En
la lucha contra la mosca se usan los anticriptogámicos,
anzuelos envenenados y, recientemente, se utiliza la
lucha biológica, propagando algunas especies de
parásitos del insecto que atacan las larvas durante el
verano.
El
riego.
Se
practica, sobre todo, en los olivares de reciente
creación. La mayor parte de los olivares afrontan los
meses veraniegos sin integraciones hídricas y por lo
tanto sufren las consecuencias de la sequía: caída de
los frutos, disminución de velocidad de la maduración,
largos intervalos dentro de los años plenamente
productivos. Las plantas regadas regularmente pueden
llegar a duplicar el volumen del fruto. Los sistemas de
riego varían según las áreas y, por lo tanto, en base a
la disponibilidad, al alcance, al coste de
abastecimiento del agua, a la orografía del terreno y la
dimensión de la superficie de olivar de regar.
Los sistemas tradicionales (por infiltración de surcos,
etc.) explotan las inclinaciones del terreno regando
cuidadosamente a través de acequias y surcos asiduamente
controlados. Métodos más modernos permiten regar puntos
concretos de la planta, por distribución localizada, "a
gota". Conductos de plástico con suministrador a
distancias variables proveen pequeñas cantidades de agua
(de 2 a 10 litros por hora) que permiten afrentar las
necesidades de la planta con un ahorro del 10 al 30% con
respecto de los métodos tradicionales.
Labores
en el terreno.
El
terreno lindante al árbol tiene que ser trabajado sin
perjudicar las raíces superficiales y, por lo tanto, a
una profundidad máxima de unos 20 cm. Esta operación
permite enterrar los abonos y, sobre todo, preparar el
terreno para recibir el agua pluvial y así conservar más
eficazmente la posible la humedad en el terreno. La
eliminación de los hierbajos favorece a la planta y
prepara el terreno para las operaciones de recolección.
Recolección de la aceituna de mesa.
Las
aceitunas de mesa, a menudo vienen recolectadas
inmaduras, cuando el avellano ya se ha endurecido, la
cáscara todavía es verde y la consistencia de la pulpa
tiende a disminuir. Los frutos tienen que ser recogidos
de las ramas uno por uno, con cautela y delicadeza para
evitar lesiones o compresiones que le perjudicarían el
aspecto y la calidad, y son dispuestas en capas delgadas
en contenedores apropiados. Un obrero puede recoger en
media 25-35 Kg. de aceitunas por hora según su
dimensión, que es generalmente mayor de la de las
aceitunas de aceite. Las aceitunas de mesa negras son
recogidas, completamente maduras, con sistemas análogos
o bien, gracias a la mayor facilidad de separación con
respecto de las verdes, con recogida mecánica.
La
recolección
Las técnicas adoptadas varían de región
en región, en relación a las características de los
árboles, a la poda y a la consiguiente altura de las
frondas:
-
Deshoje: recogida a mano, puede ser efectuada, sobre
todo, en plantas bajas, podadas a propósito y
situado en llano. Cada obrero recoge de media unos
10 Kg. de aceitunas a la hora.
-
Peinado:
los frutos son desprendidos de las ramas a través de
un tipo de peines, que pueden ser también accionados
mecánicamente, y caen en las redes extendidas sobre
el terreno.
-
Vareo: las frondas son sacudidas a través de
bastones más o menos largos, hasta provocar la caída
de las aceitunas. Existen bastones con extremidad
accionada mecánicamente que, sin embargo, provocan
daños a las hojas y a las frondas.
-
Sobre redes permanentes: las aceitunas se desprenden
espontáneamente y acaban sobre las redes que están
montadas durante todo el período de la colección.
Este sistema es apto para los olivares con plantas
espesas y en pendiente; sin embargo, a menudo las
aceitunas quedan demasiado tiempo en el árbol y
resultan excesivamente maduras.
-
Sacudida mecánica: la separación de las aceitunas es
provocada sometiendo el tronco y las ramas a la
acción de un sacudidor. Éstos se enganchan con unas
mordazas a la planta y la hacen vibrar hasta hacer
desprender las aceitunas y hacerlas caer sobre las
redes. Este sistema requiere árboles con postura
adecuada para el uso de la maquinaria y resulta
hasta hoy en día poco difundido.
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