Contra el
cancer
Según el médico oncólogo Ramón Colomer Bosch, "el 80 por
ciento de los cánceres se deben a motivos no genéticos y
a hábitos de la salud como la dieta, cuyo papel
preventivo en la evolución de la enfermedad puede ser
tanto o más importante que los propios fármacos
antioncológicos, como el tamoxifeno, en el caso de los
tumores mamarios".

"Aunque hace poco que se investiga, el nexo aceite de
oliva-cáncer, es consistente: se sabe, por ejemplo, que
entre las poblaciones que consumen este alimento,
aparecen menos tumores gastrointestinales, de mama o
próstata, o que las mujeres curadas o tratadas de cáncer
de mama y que siguen una dieta con aceite de oliva,
evolucionan mejor", señala el especialista del Instituto
Catalán de Oncología, de la Universidad de Gerona.
Según Colomer, "se ha
comprobado que en las mujeres enfermas con cáncer de
mama, que incluyen aceite de oliva en su dieta se reduce
a la mitad la expresión de un oncogén clave, mientras
que si toman otro tipo de aceite se eleva. Ello ha
estimulado nuevos estudios que comenzarán a dar
resultados en 2006".
"Se van a emprender
iniciativas para establecer cuál es el grado de estrés
oxidativo que producen el cáncer y los distintos
tratamientos antioncológicos, para después ver los
posibles efectos contrarrestantes que ejerce una
alimentación con aceite de oliva y cuál es la dosis
ideal", ha señalado Colomer.
Estas líneas de
investigación consisten en investigar en qué medida el
estrés oxidativo, o daño que sufren las membranas
celulares debido a unas moléculas derivadas del oxígeno
y denominadas radicales libres, es una causa del cáncer
y a su vez una consecuencia de los propios tratamientos
antioncológicos.
"A partir de allí -según
Colomer- se intentará determinar en qué medida una
alimentación con aceite de oliva contrarresta el estrés
oxidativo, y cuál es la dosis necesaria para
conseguirlo".
Hay indicios de que los
componentes del aceite de oliva previenen el daño
genético, inhiben la expresión de genes relacionados con
el cáncer ú oncogenes, y pueden interrumpir el proceso
que hace que unas células normales se vuelvan cancerosas
o bien reducir el crecimiento de estas últimas.Ello abre
la posibilidad, a largo plazo, de utilizar esos
compuestos para acompañar los tratamientos
antioncológicos, para disminuir la toxicidad de algunos
fármacos o para desarrollar medicamentos basados en este
alimento líquido.
Para el doctor Pedro
Sánchez Rovira, del Servicio de Oncología del Complejo
Hospitalario Ciudad de Jaén, "los estudios demuestran
que el diagnóstico precoz reduce un 3 por ciento el
riesgo de mortalidad en cánceres como el de mama,
mientras que la aplicación del mejor tratamiento
disponible reduce la mortalidad de un 10 a un 20 por
ciento, según el tipo de tumores".
Hay indicios de que una alimentación con aceite de oliva
puede reducir un 8-10 por ciento, y hasta un 15 por
ciento en el caso del cáncer de colon, el riesgo de
morir a consecuencia de un cáncer.
Para Rovira, "ello no
significa que el aceite de oliva cure el cáncer, ya que
los alimentos no son fármacos y su acción es siempre
preventiva, sino que si se adopta el hábito de incluirlo
en la dieta ahora, incluso mejor desde la juventud, se
reduce el peligro de padecer un proceso canceroso en el
futuro".
Además, los estudios
epidemiológicos muestran que una dieta mediterránea,
rica en aceite de oliva virgen, reduce el riesgo
cardiovascular. El estudio Predimed, que se efectúa en
España con 12 mil personas y dará resultados en tres
años, intenta corroborarlo.
"Es el único en el mundo
diseñado para saber si el aceite de oliva puede
contribuir a la prevención cardiovascular", señala el
doctor José María Ordovás, del Departamento de Nutrición
Humana de la Universidad de Tufts, en Boston, EU, quien
afirma que "añadir aceite de oliva virgen a la dieta
puede contribuir a la reducción del riesgo coronario".
La doctora María Isabel
Covas, señala la importancia de "preservar los
componentes minoritarios del aceite de oliva, donde se
atesoran buena parte de sus cualidades protectoras, como
son los compuestos fenólicos, que han sido los más
investigados hasta ahora".
Para ello, la experta de
la Unidad de Lípidos y Epidemiología Cardiovascular del
Instituto de Investigación Médica de Barcelona,
recomienda utilizar el aceite de oliva para freír, "como
máximo dos veces y sin calentarlo al punto de que humeé,
ya que pierde sus componentes fenólicos y se puede
deteriorar produciendo incluso sustancias toxicas".
La doctora Covas también
recomienda mantener el óleo en botellas o envases
metálicos, oscuros o bricks, a salvo de la luz solar, y
no en las clásicas aceiteras transparentes, porque la
exposición a la luz también altera sus compuestos. |