Se
consideran tipos de aceites de oliva vírgenes,
aquellos que siendo de la misma categoría son diferentes
porque:
- Pueden proceder de una
variedad predominante de aceituna diferente.
- Pueden
proceder de una combinación de variedades diversas
existentes en las zonas de producción.
- Un componente
aromático se manifieste más, debido a las condiciones
climáticas distintas y especiales en cada campaña.
- Las
aceitunas en el momento de su recolección se encuentran
en estado de madurez diferente.
- Las aceitunas hayan sufrido ataque de plagas,
atrojado, etc.
- O que el aceite de oliva virgen no se haya conservado
en condiciones idóneas.
Cada variedad imprime un
sello de identidad. Además, se encuentra adaptada a unas
condiciones ambientales, tanto edafológicas como
hidrológicas y climáticas; sin olvidarnos del factor
humano sobre las condiciones de cultivo. También tenemos
que tener en cuenta las sorpresas climáticas que a veces
nos ofrece la naturaleza con la consiguiente influencia
sobre los frutos.

Considerando todos estos factores se puede decir, por
ejemplo, que un aceite de oliva virgen EXTRA con
Denominación de Origen "Montes de Toledo" sea diferente
de un aceite de oliva virgen EXTRA de la Denominación de
Origen "Sierra de Cádiz". Y no por ello son mejores o
peores, si los dos cumplen con la Reglamentación.
Pero como dice el refrán "sobre gustos no hay nada
escrito". El que un mayor número de consumidores
tenga preferencias por un determinado producto no
significa que éste sea mejor, al igual que ocurre con un
programa de TV con mucha audiencia, no significa que sea
mejor programa que otro que tenga menos espectadores.
Los consumidores tendremos que ir aprendiendo que
nuestro gusto personal, por un determinado producto, no
significa que otros sean peores.
Por
último decir, que el consumidor tiene que empezar a
escoger el tipo de aceite para cada plato. Al igual que
hacemos con los vinos, que diferenciamos según acompañe
a la carne o al pescado, con los aceites ocurre lo
mismo. Debemos utilizar un tipo de aceite para las
ensaladas, por ejemplo, y otro distinto para freír. El
consumidor tiene que empezar a probar los distintos
aceites que se producen en el estado español y escoger
los que más le gusten para utilizarlos con los distintos
platos gastronómicos que consume. No es bueno la
utilización del mismo aceite para todo tipo de platos
(es lo que hemos venido haciendo hasta ahora), los
aceites como los vinos son distintos y van mejor con
unos alimentos y no van tan bien con otros. |