En nuestro primer post de esta serie de dos, comenzamos compartiendo, la primera reseña de estos beneficios. Es sorprendente, en verdad, la multiplicidad de factores y procesos que se ven favorecidos con una medida tan simple como el consumo de un alimento natural, como el aceite de oliva.
Aquí va, pues, la segunda y última parte de nuestra síntesis.
Disminuye el riesgo de infarto
Minimiza la sensación de acidez gástrica, proporcionando alivio notorio.
Los beneficios del aceite de oliva en la alimentación, impactan directamente en nuestra salud general. Os propongo hacer una reseña general de éstos, a la vez que lo más completa posible.
Las siguientes aseveraciones están respaldadas por estudios científicos serios, que no hacen más que avalar lo que la sabiduría popular sabe muy bien. El aceite de oliva es beneficioso porque es capaz de…
Algunos especialistas en nutrición, en coincidencia con médicos de todo el mundo, afirman que el aceite de olica es “pura medicina natural“. En mi opinión no les falta razón y las virtudes de este alimento no se quedan atrás.
¿Tienes idea de cuál es la mayor causa de mortalidad (siempre hablando de problemas de salud), en el mundo desarrollado? Probablemente sí, y te lo confirmamos: son las enfermedades cardiovasculares.
Las más frecuentes son el infarto del miocardio, el ictus cerebral y la angina. Todas ellas en verdad, no dejan de ser complicaciones, o consecuencias de un mismo mal no tratado a tiempo: la formación de placa en las arterias, más conocida como arterioesclerosis.
Hoy te presento un aceite de esos bien particulares. Su nombre ya s revela algún aspecto de dicha precisión: “aceite de hielo”. La presentación que vemos en la imagen, es un ánfora de 75 cl. cuyo costo es aproximadamente 9,72 € + IVA .
Las aceitunas que sirven para su elaboración, deben recogerse en un momento preciso: cuando éstas se han helado y están en el momento de óptima maduración. Como os imaginaréis, éste hecho no ocurre siempre, ni siquiera todas las temporadas, por ello su obtención y cosecha es casi providencial.
La tecnología, la globalización, el ritmo cotidiano, el estrés, el multiempleo, las madres que trabajan… y otros tantos factores imposibles de ennumerar aquí, son los responsables del cambio cualitativo en los hábitos alimenticios de gran parte de nosotros en las últimas décdas. Nos guste o no, así es.
Por lo menos en los países más desarrollados, especialmente en las grandes urbes, hay muchos más alimentos para consumir de los que se necesitan. Por otra parte, la tecnología es responsable de múltiples adelantos que hacen más cómoda nuestra vida, pero, entre otros problemas nos inducen al sedentarismo.
En los tiempos antiguos, nuestras antecesoras no tenían algunas de las facilidades de la mujer moderna, en lo relativo a su cuidado personal. Lo que hoy llamamos productos de belleza, o en general cosméticos obviamente no existían como tales, excepto, quizá algún perfume.
La madre naturaleza era quien daba los ingredientes para poder elaborar o utilizar productos que contribuyeran a una vida más saludable. Así desde muy temprano se descubrieron, perfeccionaron y transmitieron de generación en generación, los usos medicinales y terapéuticos de las sutancias naturales.
El masaje con aceite de oliva es un caso realmente curioso en la cosmética contemporánea. Por una parte, algunos centros de estética le definen como una práctica revolucionaria (aludiendo a moderna) para mejorar la salud.
Pero como sabemos, por otra parte, los principios en los que se sustenta son tan, pero tan antiguos que sería difícil precisar un origen exacto de la recomendación de su uso. Lo cierto es que el beneficio es doble.
Las virtudes en este sentido, son muchas y las vamos abordando poco a poco. En algunos casos, existen investigaciones serias y fundamentadas, que a través de indicadores preestablecidos demuestran con certeza ciertos beneficios.
Pero lo curioso es que en otros casos, estos beneficios han sido y son ampliamente conocidos por lo que podríamos llamar “sabiduría popular”. Ambas fuentes suelen ser confiables para nosotros, y en éste último caso, más de una vez se subraya la necesidad de establecer protocolos que de alguna forma demuestren científicamente “lo que todos sabemos”.
Como todos sabemos la fluidez de nuestra circulación sanguínea se ve afectada por numerosos factores, en particular, nuestra alimentación. El colesterol elevado, es uno de los signos de alarma frente a este problema y es fácilmente detectable a nivel de un simple análisis de sangre.
Éste es transportado vía sanguínea a través de nuestro cuerpo, en forma asociada con dos tipos de proteínas llamadas LDL y HDL. Las primeras (es decir las LDL) son las más peligrosas en razón de que las placas que provienen de su proceso de oxidación, son las que producen la obstrucción de las vasos sanguíneos.