Tus piernas también han sufrido los efectos del verano, y lo que sucede con frecuencia… es que no les prestamos debida atención en invierno. Por este motivo, la piel se seca y queda sin brillo.
No dejes que el día de tu próxima fiesta, cuando quieras lucir una minifalda, te pille de sorpresa. Aquí comparto una solución casera y muy efectiva para mantenerlas tan suaves y tersas como no imaginas.
A diferencia de otros árboles, en el caso del olivo, el invierno en toda su extensión no es precisamente una etapa de poca actividad. Desde desde noviembre hasta febrero (otoño y primera etapa del invierno), el “ritmo” en los olivares está marcado por la clásica operación de “vareo“. ¿Te resulta curioso el nombre? Pues bien, no hay misterios.
Así se llama en la jerga de los cultivadores de olivo, al proceso de recolección de frutos maduros, que consiste (como ves en la imagen inferior más pequeña), en extender redes bajo los árboles y golpear las ramas con varas, para que los recolectores puedan recoger los frutos que ya están en su punto exacto. Es cierto, y puedes observarlo en la imagen más grande, que la tecnología ha sustituido esta operación con el uso de vibradores que producen el mismo efecto, haciendo que las aceitunas “vuelen” por el aire.
La aceituna de olivar suele cambiar de color durante su maduración, así pasa del color verde, al morado, y para finalizar al negro. El proceso de maduración suele ser progresivo y a medida que el sol incide menos la maduración va siendo más lenta.
Las técnicas de recolección varían según cada región y las características de los olivares.