Historia del aceite de oliva: Atenas
19
mar

Historia del aceite de oliva: Atenas

Atenas y la historia del aceite de olivaCuenta la mitología griega cómo Atenea y Poseidón se disputaron el Ática en tiempos del rey Cécrope. Los buenos presagios acerca de la ciudad recién fundada atrajeron la atención de los dioses, deseosos de erigirse en protectores de la misma. Para decidir quién de ellos ostentaría este privilegio, se acordó en el Olimpo que los interesados compitieran entre sí ofreciendo al rey Cécrope sus dones más provechosos.

 

Poseidón hizo brotar de la roca un manantial de agua que todavía se encuentra en la colina de la Acrópolis (o ciudad alta), pero resultó ser salada.

 

Atenea, por su parte, bajó del monte Olimpo y, golpeando con su lanza, hizo emerger del seco pedregal el primer olivo doméstico. Del fruto de ese árbol tan rudo, explicó, podría obtenerse alimento, perfume e incluso combustible para las lámparas. Encantados, los ciudadanos concedieron a la diosa el patronazgo de la polis que recibió el nombre de Atenas en su honor.

 

Y con el tiempo (años 447 a 438 a. C.), construyeron en la Acrópolis el más famoso de los tempos griegos, el Partenón, para alojar en su interior una imponente escultura de Atenea de treinta pies de altura en oro y marfil, obra de Fidias.

 

El olivo jugaba un papel fundamental tanto en la mitología como en la vida cotidiana de la Grecia antigua. Encontramos referencias a él en la Ilíada y la Odisea, y aparece con frecuencia en la decoración de vasos, ánforas, joyas y otros utensilios de la época. Es sabido además que los ganadores de las pruebas olímpicas eran coronados con una rama de olivo.