Cómo minimizar los efectos de la vecería en el olivo
09
oct

El olivo: un árbol singular (I)

El olivo tiene múltiples características que hacen de él un árbol francamente peculiar. Una de ellas es la vecería. Tradicionalmente, se considera que una especie es vecera cuando en una campaña da una producción elevada y la siguiente cosecha resulta mucho más reducida. Quizás el origen de esta palabra provenga del dicho de que el olivo “produce de año en vez”.

Se trata de una característica genética, intrínseca a la naturaleza de este árbol, por lo que no es posible evitar que ocurra. Sin embargo, con un manejo adecuado del cultivo sí puede minimizarse bastante.

¿Qué variedades son más veceras?

La primera manera de reducirla es siendo conscientes de que hay variedades más veceras que otras, por lo que este factor debe considerarse a la hora de realizar una nueva plantación. Por ejemplo, la cornicabra padece mucho más fenómeno que la arbequina. Por otra parte, muchas técnicas utilizadas en olivicultura ayudan a que la producción sea más homogénea a lo largo de los años, como pueden ser la poda, el riego o el abonado.

La fecha de recolección también es determinante. Realizando una recolección temprana, el olivo llega más “descansado” a la primavera siguiente y no acusará tanto el haber producido mucho, de forma que se ayuda a que las cosechas sean más constanstes.

arbol-arbequina

 

 

Estos dos olivos arbequina se encuentran en distinta situación: uno de ellos está lleno de aceituna y tiene incluso las ramas hacia abajo por el peso, mientras que el árbol de la izquierda presenta muy poca carga.