Brotación: el renacer del olivo
08
abr

Brotación: el renacer del olivo

Floración del olivo

En esta imagen se aprecia el brote nuevo en crecimiento,
donde las hojas están en pleno desarrollo.

Detalle de la floración del olivo

Estas son las yemas de flor, que han empezado a crecer en las axilas de las hojas del año anterior. Dentro de unas semanas las flores llegarán a la madurez y se abrirán.

 

Después de la recolección llegaron los días más duros del invierno, en los que el frío y la falta de luz dominaron nuestro paisaje. Entre los meses de marzo y abril, gracias a que las temperaturas empiezan a ser más benignas y los días más largos, los olivos despiertan del letargo, en el que su actividad estaba reducida a la mínima expresión. Al ser un árbol perenne, la brotación es mucho más discreta que en otras especies que sí pierden la hoja, pero si nos fijamos con detenimiento, también se aprecia un gran cambio.

 

En este resurgir, el color del árbol se vuelve más vivo, más brillante; y aparecen diminutos brotes verdes, casi blanquecinos, que poco a poco darán lugar a las nuevas hojas. Estas serán las responsables de proveer al árbol de la energía necesaria para vivir y para dar lugar a los nuevos frutos.

 

El crecimiento de las nuevas hojas coincide con el momento en que las flores también empiezan a formarse, siguiendo ambos desarrollos un camino paralelo. Estos dos procesos necesitan un aporte importante de nutrientes, por lo que en cierta medida compiten entre sí. Ambos son de gran importancia: si no hay crecimiento, el árbol no podrá mantenerse y tampoco habrá floración el año que viene; y si no hay una buena floración, la producción de esta campaña se verá comprometida. Por eso estamos muy atentos a cómo brotan nuestros olivos, pues gran parte del éxito de este año y del venidero empieza en esta época.