Al olivar también le gusta el riego
29
ago

Al olivar también le gusta el riego

Riego Casas de Hualdo

Tubería de riego por goteo instalado en las filas de olivos de la finca Hualdo.

Durante los días de calor, son afortunados los olivos que pueden disfrutar del agua que les llega a través del riego. Esta es una de las técnicas de cultivo que se ha implantado más recientemente en el olivar, y cada vez son más los agricultores que la emplean. El agua es fundamental para todas las plantas, porque interviene en la fotosíntesis, por lo que en condiciones de sequía este proceso se ralentiza enormemente. Si no hay fotosíntesis, el árbol no genera nutrientes y por lo tanto la aceituna no puede crecer de la misma manera.

A pesar de que el olivo es un árbol tremendamente adaptado a la sequía, responde muy bien a los aportes hídricos que se le hagan a parte de las lluvias, que al ser tan estacionales en nuestro clima mediterráneo, están repartidas irregularmente. Cuando no hay riego ni lluvia, el árbol se adapta aprovechando la humedad de las capas más profundas del suelo donde llegan las raíces, y disminuyendo radicalmente su metabolismo, esperando “tiempos mejores”. Por lo tanto, los olivos regados tendrán siempre mayor potencial productivo porque pueden mantenerse más activos a pesar del rigor de nuestro clima.

Los momentos más críticos, en los que no debe faltar el agua son en primavera durante la floración y a finales del verano, cuando la acumulación del aceite es más importante en el fruto.